Silvia Gette 45 años de un legado académico
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Señores miembros de la Sala General, Consejo Directivo, Consejo Académico, Secretaría General, Dirección Académica, Decanos, Directores de Programas, docentes, estudiantes, personal administrativo, de la Universidad Autónoma del Caribe, amigos todos. Hoy, nos encontramos reunidos para celebrar los 45 años de fundación de la [[Universidad Autónoma del Caribe de Barranquilla|http://www.uac.edu.co/]] y queremos darle gracias a Dios por este hecho. Este magno acontecimiento ocurrió el 24 de julio de 1967, cuando el doctor Julio Salgado dicta su primera clase en los programas de Administración de empresas y contaduría pública.
En ese momento se convierten en realidad los anhelos de mi esposo, el inolvidable Doctor Mario Ceballos Araujo, el de fundar una universidad que respondiera a las necesidades del país y de la región creando programas académicos que se constituyeran en una alternativa para el desarrollo económico, social y cultural de Colombia, al tiempo que, permitieran la movilidad social de nuestros egresados y que significaran para ellos y sus familias la elevación de su calidad de vida.
Hoy estoy aquí para decirles, gracias, pues han hecho algo muy importante y valioso. Continuaron con confianza, lealtad, compromiso y pertenencia sus labores, su trabajo diario en esta bella Alma Máter que nos acoge para inspirar nuestras vidas.
Estar hoy con ustedes es un regalo de Dios que celebro de manera especial, cuando estamos conmemorando nuestros primeros 45 años.
No podría ser de otra manera, cuando he tenido la fortuna de ser de Mario Ceballos, la amiga, la compañera, la esposa, la madre de tres de sus hijos, entre ellos su único hijo varón, pues las cosas en la vida se pueden hacer de una sola forma, con amor…. mucho amor y por supuesto con compromiso y lealtad, les puedo asegurar que las cosas, de esa forma, salen bien.
La UAC es el mismo legado que han recibido ustedes, aún los empleados nuevos que no tuvieron la fortuna de conocerle y disfrutarle, hoy gozan de esta realidad, construida con compromiso social, con ética, con espíritu altruista, con abnegación, con fe en el ser humano y con clara visión de un desarrollo con equidad y con identidad, mirando siempre el futuro positivo de una región, de un país.
Por eso retomo las riendas de su legado, retomo la noble tarea de continuar su obra, esto no puede terminar nunca, debe perdurar a través de los años, del tiempo. La Universidad Autónoma del Caribe, debe traspasar el tiempo de los tiempos.
Sé que el doctor Mario Ceballos Araujo, nos está iluminando el camino, que su mirada recorre los pasillos de la Universidad, la que edificó con amor y sabiduría. Junto con esta gran familia de la Universidad Autónoma del Caribe, seguimos luchando por conservar y acrecentar su legado.
Mario, hoy observo con mucho orgullo que tus ilusiones se perpetúan y acrecientan con el paso del tiempo, que gracias a ti muchos jóvenes, y aquellos no tan jóvenes, empleados y docentes; progresan, se capacitan, obtienen sus títulos profesionales y cambian sus condiciones de vida y muchos también logran vivir de su trabajo, darle bienestar a su familia, cubriendo así todas sus necesidades, y si, estos son los frutos de la obra de Mario Ceballos. Porque, ¿qué sería de los cerca de 1.300 empleados, de los 12 mil estudiantes, de la gran cantidad de proveedores? ¿Qué pasaría con esta gente si la UAC no existiera o se terminara? Tantos sueños se truncarían. Por eso, porque se, que todos los empleados, docentes, estudiantes, proveedores, todo los que hacen parte de la familia de la Universidad Autónoma del Caribe, han temido por su suerte, te ruego mi querido Mario, que nos protejas, para así poder proseguir con tu obra, que me des sabiduría para poder sortear los posibles inconvenientes que se produzcan hoy o mañana, que con tu ayuda y de toda la gente que hace parte de esta gran obra logremos superarlos , y así podamos hacer de la UAC una de las más importantes Universidades del país y porque no de América.
De mi parte, doy toda mi sangre, mi fuerza y mi vida, para que la Universidad Autónoma del Caribe, siempre salga triunfante, por el bien de todos, de la región y del país.
Por esto, en la celebración de los 45 años de fundación de nuestra Universidad , le damos gracias a Dios por tu valiosa existencia; y yo personalmente, en unión de mis hijos: Mario Andrés, María Alejandra y Carolina Beatriz, rodeada de todos los que conforman la familia Uniautónoma, nos unimos en torno al altar, para honrar tu menoría, exaltar tus ejecutorias, recordar tus gesta al frente de esta Alma Mater y darle gracias a Dios, por habernos permitido compartir los grandes momentos de tu existencia y a mí, por tener un maravilloso esposo, un excelente padre para mis hijos y por ser un hombre sincero, amoroso, espiritual, cálido y generoso.
Las obras hablan por los grandes hombres y la Universidad Autónoma del Caribe, habla de tu grandeza de espíritu, de tus desvelos y sacrificios al frente de la misma y también de tus esfuerzos sin límites, en la lucha diaria por la consecución de tus ideales.
El presente es nuestro, el futuro es nuestro, son 45 años formando líderes para la región, el país y el mundo. Sencillamente prosigamos la senda. Muchas gracias por acompañarme cada día, para hacer una mejor Institución de Educación Superior. Así como yo he contado con ustedes, ustedes también cuentan conmigo.
A Dios nuestra acción de gracias y a todos los miembros de la comunidad educativa, felicitaciones por participar en esta institución que con su trabajo honesto e inteligencia están llamados a colocarla en el puesto de preeminencia que siempre ha ostentado.
Otra vez muchas gracias por estar aquí en un momento tan importante de la Universidad Autónoma de Caribe.
En ese momento se convierten en realidad los anhelos de mi esposo, el inolvidable Doctor Mario Ceballos Araujo, el de fundar una universidad que respondiera a las necesidades del país y de la región creando programas académicos que se constituyeran en una alternativa para el desarrollo económico, social y cultural de Colombia, al tiempo que, permitieran la movilidad social de nuestros egresados y que significaran para ellos y sus familias la elevación de su calidad de vida.
Hoy estoy aquí para decirles, gracias, pues han hecho algo muy importante y valioso. Continuaron con confianza, lealtad, compromiso y pertenencia sus labores, su trabajo diario en esta bella Alma Máter que nos acoge para inspirar nuestras vidas.
Estar hoy con ustedes es un regalo de Dios que celebro de manera especial, cuando estamos conmemorando nuestros primeros 45 años.
No podría ser de otra manera, cuando he tenido la fortuna de ser de Mario Ceballos, la amiga, la compañera, la esposa, la madre de tres de sus hijos, entre ellos su único hijo varón, pues las cosas en la vida se pueden hacer de una sola forma, con amor…. mucho amor y por supuesto con compromiso y lealtad, les puedo asegurar que las cosas, de esa forma, salen bien.
La UAC es el mismo legado que han recibido ustedes, aún los empleados nuevos que no tuvieron la fortuna de conocerle y disfrutarle, hoy gozan de esta realidad, construida con compromiso social, con ética, con espíritu altruista, con abnegación, con fe en el ser humano y con clara visión de un desarrollo con equidad y con identidad, mirando siempre el futuro positivo de una región, de un país.
Por eso retomo las riendas de su legado, retomo la noble tarea de continuar su obra, esto no puede terminar nunca, debe perdurar a través de los años, del tiempo. La Universidad Autónoma del Caribe, debe traspasar el tiempo de los tiempos.
Sé que el doctor Mario Ceballos Araujo, nos está iluminando el camino, que su mirada recorre los pasillos de la Universidad, la que edificó con amor y sabiduría. Junto con esta gran familia de la Universidad Autónoma del Caribe, seguimos luchando por conservar y acrecentar su legado.
Mario, hoy observo con mucho orgullo que tus ilusiones se perpetúan y acrecientan con el paso del tiempo, que gracias a ti muchos jóvenes, y aquellos no tan jóvenes, empleados y docentes; progresan, se capacitan, obtienen sus títulos profesionales y cambian sus condiciones de vida y muchos también logran vivir de su trabajo, darle bienestar a su familia, cubriendo así todas sus necesidades, y si, estos son los frutos de la obra de Mario Ceballos. Porque, ¿qué sería de los cerca de 1.300 empleados, de los 12 mil estudiantes, de la gran cantidad de proveedores? ¿Qué pasaría con esta gente si la UAC no existiera o se terminara? Tantos sueños se truncarían. Por eso, porque se, que todos los empleados, docentes, estudiantes, proveedores, todo los que hacen parte de la familia de la Universidad Autónoma del Caribe, han temido por su suerte, te ruego mi querido Mario, que nos protejas, para así poder proseguir con tu obra, que me des sabiduría para poder sortear los posibles inconvenientes que se produzcan hoy o mañana, que con tu ayuda y de toda la gente que hace parte de esta gran obra logremos superarlos , y así podamos hacer de la UAC una de las más importantes Universidades del país y porque no de América.
De mi parte, doy toda mi sangre, mi fuerza y mi vida, para que la Universidad Autónoma del Caribe, siempre salga triunfante, por el bien de todos, de la región y del país.
Por esto, en la celebración de los 45 años de fundación de nuestra Universidad , le damos gracias a Dios por tu valiosa existencia; y yo personalmente, en unión de mis hijos: Mario Andrés, María Alejandra y Carolina Beatriz, rodeada de todos los que conforman la familia Uniautónoma, nos unimos en torno al altar, para honrar tu menoría, exaltar tus ejecutorias, recordar tus gesta al frente de esta Alma Mater y darle gracias a Dios, por habernos permitido compartir los grandes momentos de tu existencia y a mí, por tener un maravilloso esposo, un excelente padre para mis hijos y por ser un hombre sincero, amoroso, espiritual, cálido y generoso.
Las obras hablan por los grandes hombres y la Universidad Autónoma del Caribe, habla de tu grandeza de espíritu, de tus desvelos y sacrificios al frente de la misma y también de tus esfuerzos sin límites, en la lucha diaria por la consecución de tus ideales.
El presente es nuestro, el futuro es nuestro, son 45 años formando líderes para la región, el país y el mundo. Sencillamente prosigamos la senda. Muchas gracias por acompañarme cada día, para hacer una mejor Institución de Educación Superior. Así como yo he contado con ustedes, ustedes también cuentan conmigo.
A Dios nuestra acción de gracias y a todos los miembros de la comunidad educativa, felicitaciones por participar en esta institución que con su trabajo honesto e inteligencia están llamados a colocarla en el puesto de preeminencia que siempre ha ostentado.
Otra vez muchas gracias por estar aquí en un momento tan importante de la Universidad Autónoma de Caribe.